¿Ríos protegidos, comunidades protegidas?

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Figuras de protección

El Atrato fue el primer río en América, y el tercero en el mundo, en ser declarado sujeto de derechos.

Hoy los ríos Magdalena y Cauca también se encuentran bajo esta figura jurídica. Cinco preguntas para entender qué significa esta decisión y su alcance real en la conservación de ecosistemas de agua dulce tan importantes para el país.

¿Qué significa que un río sea sujeto de derechos?

Para la Corte Constitucional, los ríos declarados bajo esta figura jurídica son entidades vivas y el soporte de otras formas de vida y culturas. Esto implica que tienen derecho a la protección, conservación, mantenimiento y restauración y, además, significa que preservar estos ríos es también resguardar los derechos de las comunidades que aprovechan y dependen de los bienes y servicios que prestan para su alimentación, pervivencia, cultura y provisión de agua.

¿Hay experiencias similares en otros lugares del mundo?

Sí, en Nueva Zelanda y en India. En el primer país, la tribu maorí de los Whanganui iwi luchó durante 140 años para que el tercer río más grande de ese territorio fuera reconocido como un antepasado, es decir, una entidad viva. En 2017, fue declarado como sujeto de derechos y hoy, si alguien abusa o provoca alguna acción que resulte perjudicial para el río, la ley de ese país lo asume como un daño contra la comunidad, “porque ambos son uno y el mismo”.

En India, la decisión de reconocer al Ganges bajo esta figura fue, desafortunadamente, revocada por la Corte Suprema de ese país, aun cuando este es uno de los ríos más contaminados del mundo y es indispensable para la subsistencia de, al menos, la mitad de la población en ese país.

¿Por qué la sentencia del Atrato es histórica?

Luego de años de esfuerzos, la Corte Constitucional por fin reconoció al río Atrato como sujeto de derechos en la Sentencia T-622 de 2016. El objetivo es evitar que el tercer río navegable más importante del país, que atraviesa 33 municipios (19 en Chocó y 14 en Antioquia), es hogar de más de 400.000 personas que lo usan diariamente para transportarse y como fuente principal de agua dulce y alimentos, y que ha sido determinante en la pervivencia física y cultural de comunidades indígenas y negras, siga siendo contaminado con mercurio -utilizado para la extracción ilegal de oro-, con desechos peligrosos que se arrojan al río, con aguas residuales domésticas sin tratar y afectado por factores como la deforestación.

¿Qué deberes y responsables implican estas decisiones?

Estas sentencias crean la figura de los guardianes, quienes son responsables de hacer cumplir la decisión de la Corte. En el caso del río Atrato, este grupo de guardianes está conformado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y por la comunidad, a través de un cuerpo colegiado de 14 personas que forman parte de las organizaciones que interpusieron la tutela que originó todo el proceso.

Han pasado dos años desde que el Atrato fue declarado como sujeto de derechos y aún no existe un plan de acción acordado para cumplir con las obligaciones que estableció la Corte: la descontaminación del río y su recuperación, la desintoxicación de las comunidades afectadas por mercurio y otros contaminantes, la erradicación de la minería ilegal, el desarrollo de actividades productivas tradicionales y la financiación de todas estas acciones.

Hoy, tanto las comunidades locales como el río mismo se mantienen en las mismas condiciones y con sus necesidades básicas insatisfechas. El derecho fundamental a la vida, a la salud, a la cultura y al territorio siguen siendo vulnerados. Una situación, sin duda, contradictoria al objetivo y espíritu de la sentencia.

¿Hay otros casos en Colombia?

Recientemente, el río Magdalena fue declarado como sujeto de derechos. El fallo se originó como respuesta a una tutela por los impactos del proyecto El Quimbo sobre este río y determina que en los próximos meses deberá establecerse una comisión de guardianes integrada por representantes del Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Ambiente, Cormagdalena, Gobernación del Huila y la Corporación del Alto Magdalena.

Además del Magdalena, los ríos Otún, Cauca, Combeima, Cocora y Coello han sido reconocidos con esta figura que, además, incluye otro tipo de ecosistemas, como es el caso de la Amazonia y el páramo de Pisba en Colombia. Todas estas decisiones buscan la garantía de los derechos fundamentales de las generaciones presentes y futuras como el agua, la salud, la vida digna y vivir en un medio ambiente sano.