Relación e incidencia: De los imaginarios sociales en el desarrollo de prácticas turísticas rurales en la Vereda el Verjón Bajo en la localidad de Chapinero, Bogotá

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La búsqueda de la felicidad, el regreso a la naturaleza y la evasión de la cotidianeidad son algunas de las motivaciones que estimulan a los individuos a viajar en busca de experiencias auténticas (Hiernaux, 2002). Esto ha volcado especial interés hacia los territorios rurales, espacios no urbanos marcados por la diversidad natural, cultural, los cuales junto a dinámicas propias de estos territorios como los son el fuerte arraigo del campesino hacia la tierra y la familia, hacen de estos espacios un escenario único de actuación (Llambi & Perez, 2007).  Sin embargo, estas dinámicas están siendo afectadas por factores externos, los cuales de manera significativa obligan a las comunidades locales a optar por realizar prácticas ajenas, afectando la linealidad en modos de vida, rezagando la identidad y todo lo que esta representa.

La Vereda el Verjòn Bajo se encuentra ubicada en la localidad de Chapinero, alberga condiciones naturales distintivas ecos sistémicos y de vegetación paramuna, es común encontrar plantas como frailejones, pajonales y puyas cobijando cultivos de papas y hortalizas. Más de 550 familias moradores de este territorio, mantienen fielmente labores y costumbres heredadas por generaciones que, al día de hoy, buscan encontrar un equilibrio para adaptar sus necesidades a la nueva situación del territorio pues la cercanía con la ciudad, la declaración de gran parte de este espacio como reserva Forestal Protectora Bosque Oriental y la reducción de manera significativa en sus labores cotidianas asociadas en mayor proporción a la siembra de papa, hortalizas y a la cría de aves de corral, están propiciando el desplazamiento de la comunidad campesina y con ellos legado y tradición propios de la comunidad.

De las grandes extensiones solo quedan algunas plantaciones de escala menor, a las que se le han sumado la siembra de plantas medicinales, los cuales por su extensión reducida se sustentan bajo prácticas orgánicas y naturales, estos cultivos se anteponen en patios y jardines de casas campesinas, y se convierten en una alternativa para seguir realizando estas prácticas las cuales los identifican y los relaciona directamente con las labores del campo. Es aquí donde se abre la posibilidad de articular estas dinámicas culturales y poner en valor estos espacios, a partir de prácticas turísticas (Nieto, et, al,2018) generando productos turísticos de valor, alrededor de la ruralidad que permitan proteger y visibilizar este territorio.

Imaginarios, campesinado y agroturismo

Las construcciones sociales se representan por los valores más significativos de las comunidades y su cultura; las comunidades “se organizan, viven y comparten un territorio en común, satisfacen sus necesidades básicas y adoptan una cultura similar” (Fitcher, 1993, p.35). En la que expresiones como la oralidad, los saberes tradicionales y la convivencia en comunidad permiten “abordar los imaginarios desde la apropiación social de los territorios rurales y ponerlos a disposición del turismo”  (Castellanos, 2019).

Los imaginarios sociales que tejen los campesinos de la Vereda el Verjón Bajo; se sustentan bajo rasgos y normas esenciales íntimas, cada familia campesina, aunque establece sus reglas de convivencia dentro de su núcleo familiar, propenden por llevar una vida armoniosa y colaborativa desde y por la comunidad, esta vida cotidiana, la familia y sus relaciones directas con las labores de siembra y cría de animales domésticos, son cualidades significativas en su identidad y los ayuda en su definición más pura de pertenecer a la comunidad “Chapineruna” [1] del área rural. Podemos decir que estas características marcan pautas diferenciadoras en modos de vida, los cuales son permeados por el espacio que habitan y el contexto en que se desenvuelven, “la autenticidad de sus tradiciones proviene de mantener viva su cultura, de los vínculos que los atan a su trabajo y de mantener con firmeza su sistema de valores sociales” (Villegas, 2011, p 45). Como respuesta a esto, el turismo  por medio de sus actividades acoge los territorios y se convierte en herramienta de protección de espacios sensibles de actividades urbanas, con el fin de mitigar el crecimiento acelerado y para reconocer labores sociales, económicas, culturales y ambientales de los campesinos en áreas urbanas (Castaño, 2005), por otro lado Ortiz (2008) afirma que el turismo rural “es una actividad turística que se realiza en espacios rurales, la componen una oferta integrada al ocio, dirigida a una demanda cuya motivación es el contacto con el entorno autóctono y una interrelación con la comunidad local” (p.244).

A este modelo se circunscribe el agroturismo cuya actividad esta “incluida dentro de las modalidades de turismo en espacios rurales, donde articula fases relacionadas con la producción agropecuaria, artesanía o gastronomía” (Blanco & Riveros, 2010,  p.117). Para ello, es necesario mantener y replantear las prácticas agrícolas de una forma sustentable, articulando las labores campesinas, a procesos de conservación de la identidad y a manifestaciones culturales que perduren a través del tiempo.

[1] Vocablo adoptado por las comunidades campesinas, para referirse a las personas que viven en la ruralidad de la localidad de Chapinero.

Conscientes de los beneficios que puede generar la implementación de actividades alrededor del turismo, la comunidad campesina decide vincularse de manera participativa y libre, y es así como nace el colectivo campo vivo, organización liderada por mujeres campesinas dueñas y residentes de la vereda,  quienes ofrecen servicios turísticos, buscando no solo permanecer fiel a las actividades en su territorio sino un sustento para sus familias,  trabajo digno, sostenible y conservación del espacio.

Cada finca establece su sistema de producción de manera autónoma y de acuerdo a sus necesidades, de estas fincas sobresalen 5 espacios, en los cuales convergen representaciones y manifestaciones culturales propias de la comunidad, como lo son el cultivo de plantas y aromáticas nativas, la elaboración de productos como; quesos, yogures,  jaleas, encurtidos, mermeladas y panes, la elaboración de productos de autocuidado personal a base de plantas, saberes gastronómicos y manifestaciones de oralidad “ tertulias” , manifestaciones culturales expresadas a través de ferias conmemorativas “ día del campesino”. 

Las casas que se encuentran en las fincas son de arquitectura tradicional campesina, de estructura sencilla y rustica, algunas aún conservan elementos distintivos, cuentan con servicios básicos, estas construcciones están rodeadas por cultivos y vegetación nativa propia del páramo. La riqueza en flora y fauna y la ubicación de las fincas permite la realización de actividades de contemplación como lo es el avistamiento de aves.   Los espacios rurales en “el ámbito turístico son estratégicos, ya que ofrecen productos típicos de la cultura local, pone en marcha una cadena de valor, de las que se benefician materia prima, y el valor del tiempo y el conocimiento de sus habitantes” (Ferreira, 2005, p. 27).  

Hoy los servicios turísticos se han venido diversificando y son más las  personas de la comunidad, campesinos que han optado por articularse a las actividades turísticas, esta unión de respaldo comunitario y organizativo les permitió diversificar la oferta, sin tener que dejar sus territorios y  cambiar su dinámica social. La Veredada Verjón Bajo se convierte entonces en una alternativa para quienes buscamos actividades auténticas alrededor de la ruralidad y la vida del campo,   vivir experiencias sin salir de la ciudad.

Lady Lisbeth Esteban
Jessica Blandón
Lina Fernanda Murcia
Grupo investigación “Uque”
Corporación Universitaria Unitec.

 

Referencias bibliográficas

Blancos, M, Riveros H. (2010) El agroturismo como diversificación de la actividad agropecuaria y agroindustrial. Análisis

Castaño, J (2005) Reseña de «Psicología Social de los Viajes y del Turismo» de José Manuel Castaño Gestión Turística, núm. 11, junio, 2009, pp. 113-118 Universidad Austral de Chile Valdivia, Chile.

Castellanos, L (2019). Imaginarios sociales e identidad campesina en Verjón Bajo y Requilina, Bogotá. Reflexiones investigativas sobre turismo rural. Turpade. Recuperado de http://turpade.com/noticia.asp?r=18&IDArticulo=79&IDEdicion=18&s=

Cordero, A, Duynen, L y Hiernaux, D. (2002). Imaginarios sociales y turismo sostenible. Facultad latinoamericana de ciencias Sociales. En cuadernos de ciencias sociales. 123 Pág. 10-15 San José, Costa Rica.

Freiría, A. (2005). El turismo rural en la alternativa agraria iberoamericana. Dachary, A., Orozco, J., & Arnaiz, S. M. (Ed.), En Desarrollo rural y turismo (pp. 22- 30). Guadalajara, México. Recuperadode:http://biblioteca.clacso.edu.ar Mexico udeg 20170512034415/pdf_1165.pdf

Fitcher, Josep (1994) Sociología. Grupo Editorial Herder, pág. 35 Barcelona, España

Llambí, L. & Pérez, E. (2007) Nuevas ruralidades y viejos campesinismos. Agenda para una nueva sociología rural Latinoamericana. En Cuadernos desarrollo rural. 4 (59), pp. 37 – 61. Bogotá Colombia.

Nieto, A Félix, A., León, M., Paredes, A., & Cárdenas, G. (2018). Planificación turística en territorios campesinos. Colombia: Editorial Corporación Universitaria Unitec, Bogotá, Colombia.

Ortiz, H (2008) Turismo rural y campesinado, una aproximación social desde la ecología, la cultura y la economía Convergencia Revista de Ciencias Sociales, vol. 15, núm. 47, mayo-agosto, 2008, pp. 237-261, Universidad Autónoma del Estado de México

Villegas, B (2011) Colombia Campesina. Grupo Editorial Villegas Editores, Pág. 200 Bogotá, Colombia.