ARROZ SECANO, MEDIDA DE ADAPTACIÓN Y RESILIENCIA AL CAMBIO CLIMÁTICO

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Unas semillas de arroz secano traídas desde el municipio de Yondó en el Magdalena Medio antioqueño, fueron suficientes para que con ellas llegara la esperanza, el retorno e incluso la posibilidad de alcanzar buenas prácticas agrícolas y seguridad alimentaria en diferentes zonas rurales de la jurisdicción Cornare.

Hasta hace unos 30 años en algunas veredas de municipios del Oriente antioqueño como San Luis y Sonsón, se cultivaba esta variedad de arroz, pero la falta de equipos necesarios para el procesamiento del mismo, e incluso el conflicto armado, conllevaron a que este producto dejara de cultivarse en estas tierras.

Sin embargo, Cornare, a través de la estrategia de Crecimiento Verde y Cambio Climático, ha promovido proyectos para buscar que las semillas criollas y nativas que han resistido a la variabilidad climática, sean recuperadas y entre esas se encuentra precisamente la de arroz secano.

Según el director general de Cornare, Carlos Mario Zuluaga Gómez, para la Corporación uno de los aspectos fundamentales cuando se habla de adaptación, y mitigación al cambio climático, es la resiliencia y las buenas prácticas agrícolas, “por eso hemos implementado acciones que van encaminadas entre otras cosas, a recuperar especies alimenticias que han sido perdidas por la falta de tradición, uso o porque el clima así lo ha llevado”.

Como piloto para determinar la adaptación que pudiera tener en la región el arroz secano, a 15 familias de la zona rural de San Luis, Cocorná y San Francisco, se les realizó la entrega de una libra de semillas a cada una para que de manera voluntaria procedieran con la siembra.

Los primeros cultivos dieron sus frutos

“Tenía la experiencia y la iniciativa de sembrar este arroz y en un momento determinado apareció Cornare con un proyecto porque querían hacer un experimento de cómo se comportaba el arroz en este municipio, entonces me regalaron 500 gramos que fue lo que sembramos”, señaló Juan Guillermo Ríos, habitante de la vereda San Vicente de Cocorná.

Cuatro meses fueron suficientes para recoger la cosecha de esta siembra y así fue posible determinar que el clima de Cocorná es apto para producir arroz secano. En total Juan recolectó 25 kilogramos del grano y gracias a esta experiencia exitosa, la Corporación, en alianza con la administración municipal, entregó semillas a 100 familias de los centros zonales El Retiro y La Florida de esta localidad, que se motivaron a implementar en sus fincas el cultivo de este grano.

De igual manera, producto de los resultados del piloto, se tomó la decisión de trabajar la siembra de arroz secano con 800 familias más de otros municipios de la región como Puerto Triunfo, San Luis, San Francisco, Argelia, Nariño, San Roque, San Rafael y Granada, donde se ha determinado que cuentan con un clima adecuado para este cultivo. Parte de las cosechas de los primeros productores, fueron las semillas entregadas en esta nueva fase del proyecto.

 “Hace 60 años en las zonas de la vertiente del Magdalena se sembraba arroz secano, sin químicos, que tiene condiciones de adaptabilidad en la zona y hoy lo estamos recuperando con familias que, entre otras cosas, no solamente han mejorado su calidad nutricional, sino que le están generando algunos excedentes para compartir con los vecinos y han mejorado los suelos”, precisó el director de Cornare.

Trilladoras, la esperanza para que el arroz se siga cultivando

Eusebio Alzate, hace aproximadamente 30 años fue cultivador de arroz en el corregimiento El Prodigio de San Luis, pero recuerda que dejó de hacerlo por la dificultad para pilarlo, “el arroz desapareció hace muchos años en San Luis debido a que los cultivadores no tenían trilladora, entonces valía más la pilada y se optó por comprarlo en las tiendas”.

Con él coinciden varios campesinos, entre ellos Humberto, de la vereda Montenegro de San Luis, quien hace por lo menos 55 años sembró por primera vez arroz en Florencia Caldas, luego se instaló en esta región y al ver que nadie cultivaba arroz en la zona, sembró algunos kilos y produjeron, pero al no tener a quién venderlo ni dónde trillarlo, no volvió a sembrarlo. “El arroz pegó muy bueno en esta vereda y volvería a sembrarlo desde que haya dónde trillarlo, pero para dárselo a las gallinas no paga”, puntualizó.

Precisamente, con la intención que el cultivo del arroz se extienda a la mayor población posible como medida de adaptación y resiliencia al cambio climático, a través de un proyecto, se contempló la entrega de 20 trilladoras que están disponibles en puntos estratégicos de los municipios donde se han distribuido las semillas de arroz, para que los productores de este grano puedan trillar sus cosechas con facilidad.

Horacio Holguín, habitante de la vereda La Garrucha de San Luis, es una de esas personas que ya se ha beneficiado con estas trilladoras. Cada que recoge una cosecha utiliza una parte para el consumo en el hogar y los excedentes los comercializa en el parque principal de su municipio.

Resultados del análisis bromatológico

Parte de una de las cosechas de arroz secano cultivado por Horacio Holguín en el municipio de San Luis, se utilizó para realizar el análisis químico y bromatológico, el cual se hizo en el 2018 en la Universidad Nacional de Colombia- Sede Medellín.

Dicho análisis arrojó que este arroz tiene múltiples propiedades y beneficios, dentro des los que se encontró que es rico en proteínas que son necesarias para el aporte energético que necesita el cuerpo humano para su funcionamiento, además posee un alto porcentaje en fibra dietaria y minerales como el fósforo, que es un gran generador de vitamina B.

Tabla nutricional