PALMICULTORES TRABAJAN POR EL USO EFICIENTE DEL AGUA

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Según investigaciones del sector, la transpiración de una hectárea de palma al día es de 1,15 a 1,20 milímetros, mientras que la de otros productos supera los 2.

El agua es fundamental para la producción de cualquier cultivo, y en zonas más calurosas donde la disponibilidad es limitada, se hace obligatorio hacer uso eficiente del recurso.

Durante años se ha popularizado la creencia de que el cultivo de la palma de aceite es uno de los que más consume agua en la agricultura.

Sin embargo, según investigaciones del sector, la transpiración de una hectárea de palma al día es de 1,15 milímetros a 1,20 milímetros, mientras que la de otros productos comerciales supera los 2 milímetros.

Alex Cooman, director ejecutivo del Centro de Estudios en Palma de Aceite (Cenipalma), explicó durante la XV Reunión Técnica Nacional de Palma de Aceite, que un cultivo requiere de 5 litros de agua por metro cuadrado, consumo similar a los del banano y el café.

Para garantizar mejores usos, Cenipalma desarrolló el campo experimental Palmar de la Sierra, ubicado en la zona bananera.

Algunos de los proyectos que se están ejecutando allí son las metodologías de riego para la utilización eficiente del agua y las densidades de siembra óptimas.

José Julián Monroy, superintendente del campo experimental Palmar de la Sierra, explicó que se están evaluando los costos operativos de los métodos de riego para que los palmicultores tomen decisiones acertadas.

“Hemos visto que el cambio climático está afectando fuertemente la productividad en los últimos años, y se ha evidenciado una gran disminución de las aguas lluvias”, dijo.

Por eso, señaló que tener esas alternativas de uso del agua, que permitan mantener el cultivo sostenible, desde lo ambiental y lo económico.

Sistemas eficientes

Cooman agregó que acceder a los sistemas de riego, implica una inversión a la que deben estar dispuestos los productores.

Por ejemplo, cambiar de un riego por superficie a un riego presurizado requiere una inversión cercana a los $5 millones por hectárea.

En los cultivos por superficie que existen en el campo experimental el costo es de un millón de pesos adicionales al año.

“Los costos son más altos en la parte operativa, pero se ven incrementos importantes en productividad”, dijo.

Según las cuentas de Cenipalma, esa inversión en tres años está totalmente cubierta.

“Muchas veces es un tema de tener los recursos necesarios y lograr el financiamiento, pero en condiciones de dependencia del riego como la nuestra es muy importante”, agregó.

Monroy explicó que el éxito de poder implementar los sistemas de riego eficiente está en la respuesta de costos operativos.

“Bajo las condiciones de zonas como la Norte, donde se necesitan agua aplicada mediante riego, es necesario ofrecer las evaluaciones y elementos a los palmicultores”, señaló.

Los rendimientos de los sistemas de riego son diferentes: la eficiencia en el de superficie es de un 20 %, el de aspersión 60 % y goteo alrededor del 90 %.

En Norte de Santander

En el caso de Norte de Santander, la empresa Palnorte, que compra el producto a más del 50 % de los productores, ha empezado a generar estrategias para incentivar una conciencia ambiental.

Este año, la empresa se vinculó a la alianza Biocuenca, plataforma de acción colectiva dirigida a la conservación ambiental de las cuencas de los ríos Zulia y Pamplonita,Andrea Yáñez, gerente de la Alianza Biocuenca explicó que el agua que desemboca en la cuenca del Catatumbo nace de del páramo de Santurbán, un complejo que también protege la alianza.

“Se ha generado una mesa de actores que trabajan para la palma sostenible y a medida que ellos dan ejemplo van vinculando otras organizaciones alrededor de la extracción de la palma y generan una cadena de valor para promover el uso eficiente”, dijo.

Según Yáñez, apoyar este tipo de iniciativas hace que los palmicultores generen productos con mayor valor agregado enfocados a la cero deforestación.

Además, señaló que el Catatumbo necesita empresas que reactiven la economía, dando mejor calidad de vida a las personas y preservando el medio ambiente.

Consejos para un uso eficiente 

Según los investigadores, es muy difícil establecer un máximo para consumo de agua por hectárea, pero existen algunas medidas que pueden ayudar a hacer un mejor uso.

1) Medir el agua: el agua que se está utilizando y cuánta realmente está consumiendo el cultivo para articular la operación del riego. “Gran parte del éxito es empezar por medir como están haciendo la operación de riego”, señalan.

2) Identificar donde están las pérdidas: existen diferentes puntos donde se pierde el agua, no solo en la aplicación, sino en la conducción y distribución.

3) Mezclar con sistemas de fertilización: el sistema de riego presurizado  permite que además del agua, se puedan aplicar fertilizantes. 
Aunque hay muy poca experiencia en palma, ya se están implementando en cultivos como el de banano y de las flores. Requiere fertilizantes de más alta calidad y costos, pero la eficiencia es mucho mayor